Galería
Busco aquel suceso (¿paranormal?) que guíe la mirada, para romper aquel trazo —ahora lo sé— que me hace bajar unas cuadras antes en busca de otro tipo de miradas… Es mejor alejarse y seguir el camino. Observo —más bien derivo— esperando cruzarme con lo que me lleve a querer tejer con la mirada aquello que espera ser re-descubierto. Lo empiezo a lograr: comienzo a dejarme llevar por cualquier perturbación, fisura, disloque, cualidad en el entorno; algo que me devuelva la mirada… que me susurre no haber sido observado en mucho tiempo en ese territorio, donde los cuerpos del ejército de deambulantes en plena degeneración se evaden unos con otros, autolimitados a ver.
La ballena de acero aparece…